domingo, 27 de julio de 2014

"Porqué me tengo que ir de Israel", por Sayed Kashua. escritor.

Traducción de “Why I have to leave Israel”, texto publicado originalmente en The Guardian

Muy pronto me voy de aquí. Dentro de unos días dejaremos Jerusalén, dejamos el país. Ayer compramos maletas pequeñas para los niños. No hay necesidad de tener una gran cantidad de ropa, dejaremos nuestra ropa de invierno; en todo caso, no serán lo suficientemente cálidos dado el frío del sur de Illinois, EE.UU. Sólo necesitaremos algunas cosas hasta que nos acomodemos. Tal vez los niños deberían llevarse algunos libros, dos o tres en árabe, y otros pocos en hebreo, para que no se olviden de sus lenguas. Pero yo ya no estoy seguro de lo que quiero que mis hijos recuerden de este lugar, tan querido y tan maldito.

El plan original era salir en un mes para un año sabático. Pero la semana pasada entendí que no puedo quedarme aquí más tiempo, y le pedí a la agencia de viajes que nos saquen de aquí lo más rápido posible, “pasajes sólo de ida, por favor”. Dentro de unos días aterrizaremos en Chicago, y ni siquiera sé dónde viviremos el primer mes, ahí veremos.

Tengo tres hijos, una hija que ya tiene 14 años, y dos hijos, de nueve y tres años de edad. Vivimos en Jerusalén occidental. Somos la única familia árabe que vive en nuestro barrio, a la que nos mudamos hace seis años. “Puedes elegir dos juguetes”, le dijimos esta semana en hebreo a nuestro pequeño niño que estaba en su habitación mirando la caja de sus juguetes, y empezó a llorar a pesar que le prometimos que le vamos a comprar todo lo que quiera cuando lleguemos allá.

También tengo que decidir qué llevaré yo. Puedo elegir sólo dos libros, me dije a mí mismo, de pie frente de los estantes de libros en mi sala de trabajo. Aparte de un libro de poesía de Mahmoud Darwish y una colección de cuentos de Jubran Khalil, todos mis libros están en hebreo. Son libros que yo empecé a comprar desde que tenía 15 años y que me han acompañado a donde yo me he cambiado. Desde que tengo 14 años apenas he leído un libro en árabe. Cuando tenía 14 años vi una biblioteca por primera vez.
Hace veinticinco años, mi profesor de matemáticas en el pueblo de Tira, donde nací, vino a casa de mis padres y les dijo que el próximo año los judíos abrirían una escuela para estudiantes dotados en Jerusalén. Le dijo a mi padre que él pensaba que debía probar. “Será mejor para él allí,” recuerdo que el profesor les dijo a mis padres. Tuve un buen examen y una buena entrevista así que cuando tenía la edad que tiene mi hija ahora, dejé mi casa en Tira, para ir a un internado judío en Jerusalén. Fue muy difícil, casi cruel. Lloré cuando mi padre me abrazó y me dejó en la entrada de la nueva escuela, que no se parecía a nada que había visto en Tira.

Una vez escribí que la primera semana en Jerusalén fue la semana más difícil de mi vida. Yo era diferente, sí; mis ropas eran diferentes, al igual que mi lenguaje. Todas las clases eran en hebreo – ciencias, estudios de la Biblia, literatura. Me senté allí sin entender una palabra. Cuando traté de hablar todo el mundo se reía de mí. Yo no quería otra que huir hasta mi casa, a mi familia, al pueblo y a los amigos, a la lengua árabe. Lloré en el teléfono cuando hablé con mi padre y le rogué que viniera a buscarme. El respondió que sólo los comienzos son duros, que en pocos meses yo hablaría mejor el hebreo que mis compañeros de curso.

Me acuerdo de la primera semana, nuestro profesor de literatura nos pidió que leyéramos “El guardián entre el centeno” de Salinger. En Tira no teníamos clases de literatura, no había biblioteca, aun no hay ninguna. Fue la primera novela que leí. Me tomó varias semanas leerlo, y cuando terminé comprendí dos cosas que cambiaron mi vida. La primera era que yo podría leer un libro en hebreo, y la segunda fue la profunda sensación de que yo amaba los libros.

Desde el momento en que descubrí los libros y las ciencias no me interesaron nada, estaba en la biblioteca leyendo. Muy rápidamente mi hebreo fue casi perfecto. La biblioteca del internado sólo tenía libros en hebreo, así que empecé a leer a autores israelíes. Leí Agnon, Meir Shalev, Amos Oz y empecé a leer sobre el sionismo, sobre el judaísmo y la construcción de la patria. Descubrí rápidamente el poder de los libros e hice míos muchos relatos de los pioneros judíos, sobre el Holocausto, sobre la guerra.

Durante estos años también empecé a entender mi propia historia, y sin intención de hacerlo, empecé a escribir acerca de los árabes que viven en un internado israelí, en la ciudad occidental, en un país judío. Empecé a escribir, a creer que todo lo que tenía que hacer para cambiar las cosas sería escribir sobre el otro lado, para contar las historias que oí de mi abuela. Para escribir sobre la muerte de mi abuelo en la batalla de Tira en 1948, como mi abuela perdió toda nuestra tierra, como crió a mi padre, huérfano a sus cortos años, mientras ella los mantenía trabajando como una recolectora de frutas para los judíos.

Yo quería contar, en hebreo, de mi padre, que estuvo encerrado en la cárcel por largos años, sin juicio, por sus ideas políticas. Quería contarles a los israelíes una historia, la historia palestina. Seguramente cuando lo lean van a entender, cuando lo lean van a cambiar, todo lo que tengo que hacer es escribir y la ocupación terminará. Sólo tengo que ser un buen escritor y voy a liberar a mi pueblo de los guetos en que viven, si narro buenas historias en hebreo, estaré a salvo, otro libro, otra película, otra crónica en un periódico y otro guion para televisión y mis hijos tendrán un mejor futuro. Gracias a mis historias, un día se convertirán en ciudadanos iguales, casi como los judíos.

Veinticinco años de escribir en hebreo, y nada ha cambiado. Veinticinco años aferrándome a la esperanza, creyendo que no es posible que la gente pueda ser tan ciega. Veinticinco años en los que yo tenía pocas razones para ser optimista, pero seguí creyendo que un día este lugar, en el que ambos judíos y árabes viven juntos, sería la historia en la que no se niega la historia del otro. Que un día los israelíes dejarían de negar la Nakba, la ocupación y el sufrimiento del pueblo palestino. Que un día que los palestinos estarían dispuestos a perdonar y construir un lugar donde valga la pena vivir.

Veinticinco años que yo he escrito en hebreo y he recibido amargas críticas de ambos lados, pero la semana pasada me di por vencido. La semana pasada, algo se rompió dentro de mí. Cuando la juventud judía marcha por la ciudad gritando “muerte a los árabes” y atacan a los árabes sólo porque son árabes, entendí que había perdido a mi pequeña guerra.

Escuché a los políticos y a los medios de comunicación y escuché que ellos diferencian entre sangre y sangre. Los que han recibido el poder de expresar lo que la mayoría de los israelitas piensan, “Somos mejores que los árabes.” En los paneles de debate en los que he participado, se ha dicho que los judíos son un pueblo superior, y tiene mayor derecho a vivir. Yo desespero al saber que la mayoría absoluta en este país no reconoce el derecho de un árabe a vivir.

Después de mis últimas columnas algunos lectores suplicaron que me deportaran a Gaza, amenazaron con romperme las piernas, con secuestrar a mis hijos. Yo vivo en Jerusalén, y tengo varios maravillosos vecinos judíos y maravillosos amigos, escritores y periodistas, pero yo todavía no puedo llevar a mis hijos a las guarderías o los juegos del parque con sus amigos judíos. Mi hija protestó furiosamente y dijo que nadie sabría que ella es árabe, debido a su perfecto hebreo, pero yo no la escuché. Ella se encerró en su habitación y lloró.

Pronto me marcho de aquí y ahora estoy de pie frente de mis estanterías de libros, con Salinger en la mano, la que leí cuando tenía 14 años. No tomaré ningún libro, lo decidí, tengo que concentrarme en mi nuevo idioma. Sé lo difícil que es, casi imposible, pero tengo que encontrar otro lenguaje en el que escribir, mis hijos van a tener que encontrar otro lenguaje  ara vivir.

“No entres,” me gritó enojada mi hija cuando golpeé su puerta. Ingresé de todos modos. Me senté a su lado en la cama y, a pesar que ella me dio la espalda, yo sabía que ella me estaba escuchando.

Escúchame, le dije, antes de repetirle exactamente la misma frase que mi padre me dijo hace 25 años en la puerta de la mejor escuela del país.

- “Recuerda, hagas lo que hagas en la vida, para ellos siempre serás un árabe. ¿Entiendes?”

- “Entiendo”, me dijo y me abrazó con fuerza.

- “Papá, lo he sabido desde hace mucho tiempo.”

- “Pronto nos vamos de aquí”, le sacudí su cabello como ella aborrece. “Mientras tanto, lee esto”, le dije y le di El Guardian entre el centeno.

lunes, 28 de octubre de 2013

Miss Sharp

¡Te vas al cuarto oscuro! -Pero Miss... - El puntero en alto, presto a descargarse sobre sus piernas o sus manos, lo convenció de no completar la frase. Era muy raro, pero ocurrió algunas veces. A mi me tocó el cuarto oscuro, a alguno le cayó un varillazo cuando la paciencia ya no dió más.   Años después yo sólo recordaría  la Miss lanzando cuadernos desde la pizarra hacia los pupitres de toda la sala, de varios metros de fondo. El aterrizaje de los cuadernos con las tareas corregidas en cada pupitre, lanzados con décadas de oficio desde el otro extremo del salón de clases que albergaba a tres pequeños cursos atendidos al mismo tiempo por la misma  profesora durante la mañana y otros dos en la tarde. Girando sobre si mismos, describiendo la trayectoria parabólica que la gravedad aconseja, con la fuerza inicial justa para ser interceptados en su caída por el pupitre de cada destinatario. La Miss hacía clases, tomaba pruebas, revisaba tareas, nos hacía "dictation", dictados en inglés, a tres cursos simultáneamente. Mientras unos estaban ocupados en leer, o en hacer una tarea en clases, otros pasaban a la fila donde se iba tomando una lección. Si uno no sabía, preguntaba al siguiente. Si éste respondía correctamente "se saltaba" a todos los que no supieron, asi que los que estaban más atrás en la fila, trataban de llamar la atención de la Miss, para que les toque cuando sabían la respuesta. Estar primero en la fila era difícil, mantenerse ahi requería estudiar concienzudamente para que no te pudiera pillar en nada. 

Cada año, en el Club Suizo, alumnos y ex alumnos le hacíamos una fiesta de cumpleaños. Con algunos conversaba en inglés,  siempre en su rol de maestra, yo sentía que ella nos conocía a todos mejor que cada uno a si mismo. Cinco años nada más, el colegio iba de primero a quinto básico,  pero cinco años para el resto de la vida. Hoy no se si habría puesto a mis hijos en el colegio de Miss Sharp, a aprender de memoria las "materias", a competir por el primer lugar y a comportarse correctamente bajo una severa disciplina. Pero si siento que haber sido su alumno fue un privilegio que me ayudó a formarme, y a deformarme, pero asi es este juego llamado vida, lo que un día es un defecto, mañana puede ser una virtud. Mi familia por supuesto hizo su parte, pero la Miss puso elementos que no estaban en la ecuación de otro modo. En el dia del profesor, ningún otro nombre viene a mi memoria con tanta nitidez como el de Miss Mildred Sharp,  Miss Sharp.


domingo, 4 de agosto de 2013

Amanecer_en_Guaqui

Amanecer_en_Guaqui by Artur X
Amanecer_en_Guaqui, a photo by Artur X on Flickr.
La luz del sol se adhiere a la telaraña, que reposa sobre la antigua maquinaria ferroviaria. Día tras día.

domingo, 14 de abril de 2013

Camino

Camino by ArturXZone
Camino, a photo by ArturXZone on Flickr.
Lo correcto, lo coherente, lo impulsivo, lo inevitable, lo azaroso, lo mecánico, lo que intento, lo que aspiro, lo tonto, lo inspirado.
Lo que guía mi acción cotidiana, lo que hice finalmente y ya fue, lo que aún no hago, lo que jamás supe que podía hacer. 

Claro que vale la pena!

La minoría por sobre la mayoria o a la inversa: ¿dialéctica inevitable?

Se me quedó esto en el tintero hace unos cuantos meses. Mutatis mutandi, dias por meses, creo que es una opinión vigente.

La destitución del presidente Lugo en Paraguay me trae a la memoria una reflexión cotidiana de hace unos días. Me preguntaba a propósito del homenaje a Pinochet, hasta qué punto una parte de la sociedad puede, en democracia, tomar decisiones que niegan permanentemente los derechos de otra parte de ella. Me explico. Allende fue un presidente elegido democráticamente. Punto. Fue sacado del poder bombardeando La Moneda y movilizando a las Fuerzas Armadas en una operación de guerra en contra de sus compatriotas. A Lugo lo sacaron con un mecanismo contemplado en la Constitución de Paraguay, mecanismo que también existía en la constitución chilena en 1973, que sin embargo no pudieron usar los adversarios de Allende, pues su gobierno, la Unidad Popular, contaba con los votos para que esto no se pudiera hacer. Más aún, Allende había anunciado un plebiscito que dirimiera la opción de terminar el mandato en el plazo normal o terminar antes el gobierno. Por eso, quienes temían que el gobierno de Allende abriera la puerta a una revolución, a un cambio estructural de la sociedad, actuaron y se tomaron el poder a sangre y fuego. ¿Es posible que eso ocurra nuevamente? Hasta donde yo veo, si. Absolutamente posible, porque nuestra sociedad no ha repuesto un acuerdo básico que se rompió en 1973, esto es que la democracia se defiende a todo evento. ¿qué hay detrás de una declaración tan absoluta? ¿es posible plantear en el mundo de hoy un absoluto tan poderoso? Y aquí vuelvo a mi reflexión de hace unos días. Para los partidarios de Pinochet que asistieron al acto en el teatro Caupolicán hace unos días, el golpe militar estuvo totalmente justificado, ellos lo agradecen y lo volverían a pedir o a ejecutar si se trata de oficiales en retiro que participaron de las acciones militares de esos días. Ellos aducen una razón de supervivencia, si no lo hacían ellos, lo harían los del bando contrario y por tanto es totalmente legítimo, y, dicen, fue respaldado ampliamente por la población. Siendo un opositor a Pinochet, habiendo trabajado por el retorno a la democracia, me duele reconocer en el 44% de apoyo que tuvo el SI del Plebiscito de 1988 que si hubo un respaldo al golpe de estado y que, aún 15 años después, más del 40% de los electores respaldaban la permanencia de Pinochet por otros ocho años. El gran argumento creo que seguía siendo la supervivencia de un modo de vida, supuestamente amenazado por el comunismo.

En 1989 cae el muro de Berlin y comienza el derrumbe de la Unión Soviética, sellando el fin de la Guerra Fría y para algunos, estableciendo el Fin de la Historia. La elección en 1989 de un gobierno de coalición encabezado por el DC Patricio Aylwin, permitió ir devolviendo la confianza a los temerosos y golpistas. Chile había sido transformado y las bondades de la economía social de mercado ahora eran defendidas incluso por los socialistas que antes quisieron expropiar y terminar con la propiedad privada. El partido socialista fué dando garantías de que se iba a comportar dentro del marco de la constitución pinochetista de 1980 y pasaron 17 años donde no se tocó la institucionalidad heredada, salvo por la institución de los senadores designados y alguna otra cosa menor, en la que "todos" estuvieron de acuerdo. Todo esto ocurre en buena parte chantajeados por el temor de la reacción de la derecha si volvía a sentir amenazada la forma de vida que ya habían defendido 30 años atrás. Los poderes fácticos, fuerzas armadas y grandes empresarios, cumplieron el rol de protectores de esa institucionalidad y el sistema binominal, que rige las elecciones parlamentarias en el país, fomentó el desarrollo de un equilibrio electoral entre dos grandes bloques que no da espacio a cambios institucionales. La Constitución de 1980 se erige asi para sus partidarios en garantia de que seguirán en el poder, "equilibrando" cualquier posibilidad de cambio que ponga en peligro los valores que ellos consideran "inalienables". Una minoría se constituye en veto permanente de cualquier cambio estructural en nuestra sociedad. Asi, una parte de la sociedad ha secuestrado el ordenamiento jurídico y son el poder real.

El problema es que, si ellos pueden hacer esto, los del otro bando también podrán, con la misma legitimidad o ilegitimidad, según se mire. En resumen, mi pregunta es, ¿cómo hace una sociedad constituída como país, un país como Chile, para respetar el ser de cada uno de sus habitantes, aún cuando las opciones que se tomen desde la mayoría no sean las que todos quieren, aún cuando exista una minoría que quiere todo lo contrario? ¿cómo se hace para que esa minoría quiera seguir siendo parte de esa sociedad y no intente imponer su visión con los medios que tenga a su alcance, poder económico, poder militar, terrorismo? ¿cuál es el acuerdo fundacional de una sociedad de respeto de todos por todos? no se trata de una sociedad paternalista que "instaure" el respeto (tolerancia en realidad) por las minorías, se trataría de una sociedad en que el que está en la mayoría sabe que su opción es tan válida como la de uno de la minoría más exigua, y que hay un espacio para que la ejerza. Aparentemente, no es suficiente con la democracia tal como la conocemos hoy, pero va más allá del sistema político, hay un aspecto cultural, que es fundamental y que puede ser el comienzo del fin de la violencia. En mi opinión se trataría de poner como máximo valor la vida humana, y entender al ser humano en todas sus dimensiones, individual, social, emocional, intelectual, física y el respeto al ser humanos en todas sus dimensiones, en toda su diversidad es lo que permitiría construir una sociedad que pudiera ir creciendo realmente.

viernes, 18 de enero de 2013

0018_La_Moneda_Out_of_Sync

0018_La_Moneda_Out_of_Sync by ArturXZone
0018_La_Moneda_Out_of_Sync, a photo by ArturXZone on Flickr.

Si un gobierno quiere estar sincronizado, tiene que escuchar, un poco en la idea de que la voz del pueblo es la voz de dios, estar sincronizado requiere entrar en el ritmo de las preocupaciones de la gente, anticipar sus inquietudes para al momento que se expresan, poder ofrecer canales y que esos canales sean usados y se produzca el encuentro. Va a ser difícil que ocurra mientras se usa a las ideologías para justificar partidos políticos que en realidad son instrumentos del poder real, que es el poder económico: todo des sincronizado y en función de lo más alejado del pueblo, el poder económico que reside en un 1% de la población.

domingo, 11 de noviembre de 2012

Los unos y los otros


Hace años vi una película francesa, "Les uns et les autres", cuyo relato hablaba de las tramas que unen a las personas, sin que éstas siquiera se enteren, cómo de algún modo sutil, pero real, estamos todos unidos con "los otros". Al compás del Bolero de Ravel, se van siguiendo los hilos de diferentes historias para terminar en un mismo carrete en que se unen para irse desplegando con aparente independencia.

Cuando juzgamos las acciones de otros, nos ponemos por sobre esa trama, como si nuestras acciones no tuvieran de claros y oscuros. Para el que juzga a otros, la cosa es de blancos y negros, pero probablemente cuando se juzga a si mismo, el contraste disminuye y se apela a las texturas y las gamas de grises. En esta sociedad individualista, la mirada de "los unos y los otros" es difícil de aceptar. Estamos llenos de lugares comunes y clichés que hablan del valor de lo individual, "el hombre que se hace a si mismo", la independencia del juicio, la objetividad de la ciencia, la moral natural que dice que es lo bueno y qué lo malo, la decadencia del relativismo. Y es cierto que la posmodernidad nos ha llenado de relativismo que a mi juicio sólo ha profundizado la mirada individualista, aislando aún más a este ser humano que camina por el siglo XXI sin dar con un sentido para la vida, sin sentirse parte de un proyecto mayor, pero jugándose cada día su posiblidad de hacerlo o ser arrastrado por el cinismo, el estoicismo o el nihilismo franco.
Los unos y los otros (Huilo Huilo) by ArturXZone
Los unos y los otros (Huilo Huilo), a photo by ArturXZone on Flickr.


La mayor parte de mis días voy por la vida con la mirada individual, es lo que corresponde a la cultura a la que pertenezco y el ejercicio de detenerme y mirar es algo que intento aprender hace años y que a veces me lleva a estas reflexiones. Mis problemas personales, mi dificultad para encontrar pareja, mejorar mi situación económica, mi salud, la molestia de vivir en una ciudad desconsiderada, con ruido, tacos, smog, el poco tiempo para encontrarme con los amigos, para ir al encuentro de la naturaleza, todos estos "problemas" son "mis" problemas y una vez más los árboles no me dejan ver el bosque. Me cuesta ver que no soy el único con esos problemas, que no se trata de salir al rescate de nadie, pero si ver que hemos construido entre todos una sociedad deshumanizada y que una de las formas de deshumanización es esta "individuación" de todo.
La sociedad de consumo es de sentido común en esta forma de vernos, donde cada uno es cada uno y debe valerse por si mismo. Asi, eres y vales por lo que tienes o puedes comprar, por tu capacidad de hacer en el mundo de lo material. ¿donde queda en esta mirada lo que me puede enseñar uno que no tiene para comprarse un auto del año, unas vacaciones en el extranjero, o simplemente un televisor de 40 pulgadas? no existe, no puede existir. Cómo habría podido un provinciano Neruda  o una humilde maestra de escuela del Norte Chico ganar un premio Nobel y marcar un hito en la poesía mundial en un contexto como este. No lo creo posible. El ser humano no es solo, si quedara uno solo en el planeta, sin nadie más, no podría llamarse un ser humano, no habría la mirada de los otros, no tendría la trama a la que pertenecemos los seres humanos, tal como uno solo de los árboles de un bosque no puede ser el árbol de un bosque imaginario, sin otros árboles, sólo, en un páramo o en un jardín, no importa, solo ya no es la parte de un todo y por lo tanto es otro ser. Somos un árbol del bosque queriendo vivir como una flor, una de las dificultades para ser es no saber quién eres, no conocerte. Creo que ayuda levantar la mirada y mirar a los otros que están alrededor, sin juicio, porque lo que somos está constituido de lo mejor y lo peor de todos, y como dice  Silo en El Paisaje Interno, si lo reconocemos en el paisaje, también forma parte de nosotros.
Creo que este reconocimiento está en la base del proceso de comunicación que necesita hacer la sociedad en que vivo. Sin esta mirada en la que somos parte de lo que vemos, no podremos respetar sino, en el mejor de los casos, tolerar a los otros. Como dijo Humberto Maturana hace un par de programas en Tolerancia Cero, la tolerancia esconde una venganza, porque en el fondo no quiero que existas, pero te tolero. Te respeto en cambio significa que te acepto como eres y por tanto te amo, y si aceptamos esta mirada de los unos y los otros, cuando te amo, me amo, y vice versa.
Quiero creer que si yo estoy haciendo esta reflexión, no soy el único, soy parte de una trama que está ad portas de crecer a un nuevo momento, a un nuevo estado que tiene como base el sentirnos todos parte de un mismo bosque, de una sola humanidad que avanza hacia descubrir su sentido, y que a cada paso le da sentido al mundo con su existencia.

martes, 23 de octubre de 2012

Links de Fotografía en mi cuenta Zotero

¿Cuenta Zotero? si, un servicio de registro de referencias de contenido en internet. Puede ser visto como un sistema de Bookmarks, pero es bastante más que eso, pues permite poner tags a los links que se guardan y organizan en colecciones que luego se pueden exportar en formato de referencias bibliográficas con formato para tesis y trabajos científicos en general. Es una buena base de datos accesible desde cualquier lugar de internet, pues el servidor de Zotero guarda tus colecciones, no asi los bookmarks que están amarrados al navegador de algun computador en particular. Es información en la nube, disponible en cualquier lugar, totalmente recomendable, yo la uso en Mozilla, se instala fácilmente y no pesa nada. se abre cuando se usa y si no está ahi esperando ser llamada sin hacer ruido. 

Si tienes Open ID puedes también ingresar al sitio donde publico las referencias de Zotero que he ido guardando, hay un artículo de Davenport, que aprentemente sirvio de base a Archer y Adams para desarrollar el método de las zonas de grises, una página que explica como guardar las copias ampliadas de nuestras fotos, usando técnicas de archivo y que tiene también links a sitios interesantes. En particular, el sitio que publica el artículo es super interesante para los que gustamos de la fotografía análoga y toda su alquimia.
¿La página en cuestión?
https://www.zotero.org/arturx/items/collectionKey/NHA49BSE

por favor dejen comentarios si la visitan, asi vamos complementando y enriqueciendo la conversación.

algunos links para dar una idea:

martes, 9 de octubre de 2012

Paseo

Hicimos unos huevos duros, pusimos agua y café en sendos termos, mate y yerba, sin olvidar la bombilla.
Preparamos un trozo de carne a la olla, que quedó blanda y sabrosa. La cortamos en filetes fáciles de comer solos o de acomodar en un trozo de pan.
Fué buena idea llevar lechuga lavada y bien seca.
Verificamos que contábamos con buena música para escuchar en el viaje. Por supuesto, en mi caso, la cámara y suficiente rollo para buscar inspiración.

Echamos algo de bencina y unos pesos para peaje, también un mapa impreso de google maps que a veces fué util.

En el camino, ya casi al llegar a destino, compramos pan amasado y quedamos listos para un almuerzo opíparo en el paisaje adecuado.

Llegamos a un lugar frente al mar y dejamos el auto bien estacionado, en el comienzo de un sendero que bajaba hasta la playa, ideal, sin nadie más en los alrededores... nos instalamos por ahí a almorzar unos "emparedados" con o sin mayo, con o sin tomate, aceite de oliva...
Como ahí el motor del vehículo se detenía por un par de horas, incluso fue posible abrir una botella de vino, siendo la ocasión propicia.
Disfrutamos del silencio y de la conversación, de la comida y del paisaje, de la compañía.

Y regresamos a Santiago, tarde pero contentos.


(extracto de un paseo que haremos en algún momento)

martes, 11 de septiembre de 2012

Otro 11 de septiembre en Chile. Es un rito que pienso que comparto con muchos en silencio. Repasar ese día: la radio que mezcla bandos militares con canciones de Los Huasos Quincheros, las caras de preocupación, mi tío que vivía en nuestra casa y que había sido nombrado intendente por Allende no mucho antes, los carabineros que antes estaban de guardia y que ahora son nuestros vigilantes. Toque de queda, y el miedo que comienza a deslizarse en mis  apenas 8 años de vida. No hay permiso para salir más allá que el cerco de la casa y en realidad eso tampoco se puede. En la noche no se puede abrir las cortinas para ver pasar los tanques, pero igual creo ver uno subiendo por la calle que lleva al hospital. Al día siguiente no hay colegio, es miércoles y ya llevamos un día a la expectativa de que nos va a pasar. El gobierno de la Unidad Popular ha caído y el presidente ha muerto en la Moneda. No se sabe de ningún foco de resistencia, no recuerdo mucho más, pero al poco tiempo vuelvo al colegio y mi padre es llevado por los milicos al regimiento Pudeto. Mi mamá trata de no transmitirnos sus aprensiones y nos cuenta que va a ver al papá, que está bien y que ya va a volver a la casa. Creo que por esos días ya nos enteramos que ha sido exonerado, que ya no trabaja más en Enap, después de 15 años de trabajar para la Empresa. No ha servido de nada que hubiera sido borrado de los registros del PS, un delator lo ha acusado de pertenecer al Partido Socialista y lo han echado.

Pasa un año, mi tío Octavio y su mujer e hija han pasado todo este tiempo relegados en Rio Seco, un caserío cerca de Punta Arenas,  y ahora al menos le han cambiado la relegación a Puerto Natales, donde tienen su casa. Mi papá ha salido del regimiento después de dos meses en que fue amedrentado y golpeado, pero de eso sólo me enteraré cabalmente muchos años después, cuando se publica el Informe Valech con los testimonios de los casos de torturas que se recogen directamente de las víctimas y le pido que me cuente.

Tiempos de cambios, también me toca cambiarme de colegio. Luego de cinco años en el Miss Sharp School, escuela de una profesora y cinco cursos,  tres en la mañana y dos en la tarde, llego al Salesiano San José, un gran edificio, gimnasio, muchos alumnos todos los niveles de primaria a secundaria y varios cursos en cada nivel. Es chocante ver como el mundo sigue, me siento como exiliado en mi propia ciudad, pollo en corral ajeno, los temas de conversación son ahora otros, la ropa, el auto de los papás de cada compañero o sus medios económicos, o cualquier cosa, menos el pueblo, la igualdad, la solidaridad. Al contrario.

Se nos ha prohibido en casa mencionar cualquier tema de connotación política. Debemos tener mucho cuidado, porque cualquiera puede ser un delator, y podemos generar un problema para nuestros padres. Cuando paso delante de la V división de ejército en calle Bories, camino al colegio, me auto censuro y trato de no pensar "milicos de mierda", trato de evitar que se note mi desprecio, pero a la vez lo invoco y lo llevo conmigo delante del soldado armado y ridículamente vestido con camuflaje en pleno centro de la ciudad.

Cada vez es más lejano el día que fui a hacer trabajos voluntarios. Ese día me presenté con mis 8 años de edad a las 9 de la mañana en el Hospital Regional y me puse a disposición para hacer algún trabajo. Me pasaron una carretilla, que apenas pude cargar, entre las risas de los obreros y trabajadores que estaban ahí. Me pasaron después una pala, pero me hicieron sentir parte del grupo, un compañero,  orgulloso de estar ahi todo el día con ellos, construyendo el socialismo de esa forma tan simple y tan cálida y real a la vez. Como si todo eso jamás hubiera ocurrido, la gente ahora está dedicada a comprar en Zona Franca, blue jeans Levi's, televisores Trinitron Color, autos Chevy Nova  (la marca es muy importante). Si no hay dinero más que para la cuota,  al menos se estacionan en el frontis de la casa para mostrar el status alcanzado. Si alguien lo está pasando mal, no es tema, no se habla de eso. La isla Dawson sólo es mencionada en voz baja, y la radio Moscú se escucha a puerta cerrada para enterarse de las otras noticias, esas que el noticiario nacional,  "60 minutos" no va a decir, o que va a tergiversar en la voz de Julio López Blanco.

Mi mamá no soporta el desmantelamiento del Servicio Nacional de Salud al cual ha dedicado diez años de trabajo y comienza a vender ropa hasta que arman una tienda con una socia. Mi papá se pone a trabajar en forma independiente y lentamente va armando una pequeña empresa. La tienda termina mal y los socios aparentemente se quedan con los dineros comunes. Mi papá pone el dinero para los materiales eléctricos de una población que un amigo arquitecto está construyendo, pero el amigo se declara en quiebra y mi papá pierde en ese tiempo un millón de pesos. Mucho dinero. Demasiado. Sobre todo ahora que mi mamá enferma de cáncer. Año 1976, nos llueve sobre mojado. Pero hay que echarle para adelante y mi mamá comienza a vender juguetes y también lasaña que ella misma prepara los domingos. Haber sido la mejor alumna de su promoción en la escuela de obstetricia de la Universidad de Chile no importa ahora, hay que salir adelante. En el entorno de mi papá se ha perdido la alegría, pero comienzan a juntarse algunos amigotes a jugar dominó los viernes y mi papá se integra. Vuelven las bromas, ahora en confianza, con contenido político. No mucho, es doloroso. Pero aparecen chistes como "sabes que cantaban los compañeros en el estadio nacional cuando los hacían encerar las graderías? -No- pero fácil hombre: Enceremos, enceremos..." parodiando el Venceremos de la UP. Comienza la crisis del '80. Mi mamá fallece de cáncer y la vida sigue. Menos para mi papá. Camina solo por las noches frías de Punta Arenas. Trabaja todo el día, quedó más que endeudado con el tratamiento de mi mamá. El país sigue bajo la bota militar y eso parece que no tendrá fin. Día a día las noticias mienten, lunes a lunes en el colegio debemos asistir a un "acto cívico" a cantar la canción nacional con una estrofa agregada para celebrar a los valientes soldados que tanto daño están haciendo. Nos vamos reconociendo los  que no cantamos. Los que alzamos la voz para entonar solamente la parte de "o el asilo contra la opresión". Son pequeños atisbos de que no está todo perdido, que hay quienes resisten la cultura del consumo, la cultura de la basura. En unas vacaciones en Argentina mi papá compra un disco del Quilapayún antes que los milicos argentinos se tomaran el poder. Lo escucho "clandestinamente" en mi casa sin que nadie más esté presente.  Pasan los años y ya en la universidad, después de un largo silencio de 9 años, empiezo a ver actividad política de oposición, voy a una peña semi pública o semi clandestina, "El Canto del Hombre" y  ya no paramos hasta que cae la dictadura militar.

Y ese parece que fue el problema. Ahi paramos. Ingenuamente creímos que por haber vivido todos experiencias duras todos esos años, no nos íbamos a traicionar. No al nivel de darle continuidad a la mismísima institucionalidad de la dictadura. Al menos la educación pública volvería, y también la salud. Y pasaron 20 años más.  Estoy aqui sentado, haciendo mi rito de cada 11 de septiembre. Lo último que quiero es seguir escribiendo la misma historia que parece estar encerrada y sin salida desde hace tanto tiempo. Y reconozco que no estoy solo, que hay otros que también creen que podemos tomar un nuevo acuerdo, todos, sin exclusiones. No digo que sea fácil. No soy el que más mal lo pasó, pero no creo que se pueda comparar sufrimientos. Todos hemos atravesado estos años desde algún lugar, con nuestras propias historias de esperanzas, temores  y frustraciones y si creo que podemos ponernos de acuerdo, porque en el fondo sabemos que no nos queda otra. Que la imposición por la fuerza se sostiene un tiempo, pero se cae, que la imposición por la mentira también puede funcionar, pero es develada, que la paciencia se agota, que la violencia no es una buena opción para nadie  y que si no es la violencia de la barricada y la represión, será la violencia del robo y del abuso, pero la ecuación se balancea y lo que sembremos cosecharemos. Los que más violencia han sufrido no piden venganza, piden justicia y verdad. Entonces ¿qué puedo decir yo? ¿cómo no poner lo mejor de mi para abrir posibilidades en lugar de cerrarlas? ¿en qué sociedad quiero que vivan mis hijos, que nazcan mis nietos? ¿qué le vamos a dejar a los que vengan en cincuenta años más en este mismo suelo? tenemos derecho  a farrearnos la oportunidad de hacer lo mejor que podamos para vivir todos mejor y en armonía? Hay que abrir diálogos y si no sabemos cómo, sumarnos a los que lo están haciendo. Y no perder la fe, porque ahi se pudrió todo. Lo que imaginamos hoy no existe, pero asi ha sido siempre. Se trata de pedirnos el intento con generosidad a nosotros mismos, y estoy seguro que muchas heridas sanarán, que muchos talentos brotarán y se encauzarán, que los que antes eran el enemigo trabajarán al lado nuestro, aunque su sueño sea un poco distinto al nuestro. Pero no es el momento para el egoísmo, no vamos a poder resistir más violencia, o paramos ahora la violencia o esto se va a poner peor y no sabemos donde va a terminar, pero no va a ser agradable, y ni todo el dinero del mundo va a garantizar la seguridad de nadie. El mundo puede estallar si no lo cuidamos, es nuestro mundo, no hay otros que vengan a hacer esa tarea. Depende de mi, de cada "mi", de ti también.

jueves, 12 de julio de 2012

Homenaje a Pinochet

Esto del homenaje al dictador en el teatro Caupolicán ha servido para que  quienes persiguen y reniegan de marchas y movilizaciones sociales, ahora  enarbolen la bandera del derecho a la expresión en democracia. Desde el ex coronel Labbe, alcalde de la comuna de Providencia en su cuarto período hasta la intendenta metropolitana,  militante del partido de centro derecha del actual presidente de la República, esgrimen sin ningún pudor estas razones, aún cuando no cueste mucho rastrear en el corto pasado declaraciones en contra de las manifestaciones estudiantiles por educación de calidad garantizada para todos. Los familiares de detenidos y ejecutados políticos no pueden menos que oponerse a este acto, que se burla de su sufrimiento, de su búsqueda de justicia y verdad, de poder saber donde quedaron los cuerpos de sus familiares, de juzgar a torturadores y asesinos. Es asi, no caben eufemismos tan propios de la transición à la Aylwin. Lo de Pinochet no fue un "régimen militar", fue una dictadura. El "pronunciamiento militar" fue un golpe de Estado y los golpistas mataron a quien se les opusiera, civil o militar. Pero quizás lo más grave es que no hemos logrado aún que en Chile exista la conciencia del Nunca Más. Y eso es un fracaso más de la transición que encabezó la Concertación de Partidos por la Democracia que llegó al poder el año 1990 y que gobernó hasta marzo de 2010. Nadie en nuestro país debería ser capaz de desconocer la tortura y el desaparecimiento sistemático de personas como resultado de una política de Estado encabezada por Pinochet y todos deberíamos repudiar dichos crímenes desde una profunda convicción de respeto al ser humano.

No deberia caber la posibilidad de homenajear a quien lideró esas deleznables prácticas durante casi dos décadas, debería ser obvio que ningún argumento justifica el crimen de lesa humanidad. Ni la persona más de derecha ni la de más a la izquierda deberían sostener justificaciones para la persecución y el abuso como los que vivimos bajo la dictadura. Si embargo cuando escuchamos a los homenajeadores, ellos a lo más dirán que lo que hubo fueron algunos excesos y lo demás fueron enfrentamientos, que no hubo tortura, que no hay desaparecidos, que los pocos ex agentes de la dina y la CNI que están recluidos por estas fechorías están sufriendo en forma injusta por crímenes inexistentes.

Recluidos, porque no podríamos decir prisioneros ni presos, en recintos militares y con comodidades injustificables, estos señores, han demostrado que aún hoy tienen capacidad de influencia y no es claro si este mismo acto no está organizado desde Punta Peuco, uno de los recintos de reclusión privilegiados donde cumplen condenas de varias cadenas perpetuas por el secuestro de militantes de izquierda. Fue la única forma en que se pudo burlar la amnistía que Pinochet les legó.

¿Tiene derecho una parte de la sociedad a imponer al todo una visión de la vida, de la historia, del destino de un pueblo, su espiritualidad, su vivencia de la intimidad? En qué tendría que basarse una forma de convivencia que abriera paso a la humanidad a un nuevo momento, donde se desterrase la violencia como modo de relación,donde las fronteras de la pobreza y la injusticia fueran superadas, donde la vida humana fuera un acto de libertad que no ofendiera ni dañara a otros. No hay, en principio, ninguna razón o argumento para que la verdad de unos sea mejor que la de otros. La diferencia está en el poder que cada uno tiene en un momento dado. Pero si se llega a invertir el signo y el poder pasa a manos de los que antes fueron dominados, vemos que asumen las mismas prácticas para mantenerse en el poder y se hace así indistinguible un bando del otro. Entonces, si no queremos vivir encerrados en el solipsismo, si queremos como sociedad humana romper con la historia encadenada de la violencia, tenemos que ponernos de acuerdo en algo básico, que es la posibilidad de que los otros se instalen en el poder y pongan a prueba su visión, que propongan su relato del destino de ese pueblo, etc, pero siempre permitiendo que la diversidad siga floreciendo, nunca aplastando ni exterminando a sus oponentes, porque tenemos  que entender que matar al otro es matarnos a nosotros mismos, que darle la posibilidad al otro de crecer, es también apostar por el futuro de todos. Si Allende hubiera logrado instalar el socialismo sin suprimir a los partidos de derecha, si la derecha hubiese hecho una oposición no tramposa, si pudiéramos todos al mismo tiempo y sin reparos decir que respetamos el derecho de todos y que lo único que no toleramos es la violencia, estaríamos en el umbral de la verdadera historia humana, no en esta prehistoria vergonzante de injusticia y violencia que sólo nos lleva a la autodestrucción.

lunes, 16 de abril de 2012

adiós Facebook cruel...

ha sido un gusto reencontrarme con amigos de otros tiempos, pero esto de vivir solo y tener FB es mala mezcla: estoy pasando horas frente a la pantalla que podría usar haciendo fotos, escribiendo, bailando, caminando, meditando, llamando por teléfono o tomando un vino o un café en lugar de tipear y seguir links que conducen a nada. El PC es una herramienta que tiene que servir para crear, no para tragarse la vida, hablo por mi, asi que para no perder los reencuentros, dejo esta dirección donde nos podemos encontrar cuando haya ganas.

miércoles, 29 de febrero de 2012

Playa Chanquin

Playa Chanquin by ArturXZone
Playa Chanquin, a photo by ArturXZone on Flickr.
en medio de la bruma la playa sin fin se funde con el mar y las redes colgadas parecen flotar sobre una marea de arena en fantasmal fuga

jueves, 23 de febrero de 2012

Iglesia Achao - Chiloe

IglesiaAchaoChiloe-0004 by ArturXZone
IglesiaAchaoChiloe-0004, a photo by ArturXZone on Flickr.

increible el trabajo en diferentes maderas en la iglesia de Achao. Para no alterar los colores, no se permite el uso de flash y aunque no tenía a la mano el trípode,con la luz del altar y las ventanas laterales de la nave se alcanza a apreciar los colores las maderas.

sábado, 5 de noviembre de 2011

¡Trampa!

@Don_Nicanor Nicanor Parra (cuenta de twitter no verificada)
Fuera de la jaula sólo se ven enormes extensiones de libertad! 8 Apr 2011 (Cita agregada a posteriori)

La ciudad es una trampa. Te atrapa. No la puedes abandonar. Piensas en ir más allá, quisieras, pero ya no puedes. Estas preso. El cansancio, Internet, no hay dinero, arreglar el auto, un desperfecto en la casa, una enfermedad, trabajo, compromisos sociales (con otros que también están atrapados). El tiempo pasa y la trampa cumple su cometido. La vida puede ser una trampa. El tiempo no se detiene. Crece el abdomen, los músculos se hacen más débiles, la piel se arruga y el pelo se cae o se vuelve cano y la vida sigue allá afuera. Mientras uno va cargando su trampa, mirando a otros que aparentan ser libres pero que también cargan sus propias vidas-trampas. Cada tanto, por no mirar, podemos chocar con un poste, o descarrilar, y la trampa cae como un velo que se suelta. Una jaula que se abre por un momento. Duele. Generalmente duele el golpe. Pero después me duele pensar que yo mismo recogí la jaula y entré de nuevo en ella. O que ni siquiera me atreví a salir, el sólo asomarme afuera me horrorizó. La libertad asusta cuando la trampa ya se ha hecho agradable, le fuí poniendo comodidades y me instalé en ella. Pero muchas veces la trampa no es agradable, es dolorosa. Esta teoría de la trampa tiene derivaciones infinitas. Puedes ver por ejemplo que hay vendedores de trampas, hay especialistas en engrosar barrotes y otros que se especializan en hacerte sentir culpable de haber caido en la trampa por un pecado original y entonces se dedican a administrar tu vida en la trampa prometiendo tu regreso al "Cielo" sólo si te portas como ellos digan. Los peores son los que te venden la trampa en cuotas y te dicen que mientras no pagues, no puedes salir. Y antes que termines de pagar, ya te han vendido comodidades de trampa, como podríamos llamarlas. Esto por cierto extiende el plazo. A veces te ves obligado a estrechar el espacio de tu jaula, no son nuevas comodidades, sino obligaciones nuevas las que se agregan y hacen más elaborada tu trampa, que a estas alturas ya es tu prisión. Lo que generalmente nos cuesta más ver, es cómo salir de la trampa. Ver que entramos en ella en un momento que tomamos una "mala" decisión, un momento de miedo, de temor, cuando nos dejamos llevar, de cualquier modo, pero que fue nuestra elección asi como sigue siendo nuestra la elección de permanecer entrampados, encerrados, aprisionados. No quisieras ver que estás preso, no quisieras recordar la trampa, pero cuando te quejas porque no eres libre ¿es parte de la trampa o realmente quisieras liberarte? No necesitas salir de la ciudad para salir de la trampa. Ahi, a un par de cuadras hay una plaza y un árbol, niños jugando. Hay música que te gusta escuchar. En el peor de los casos, en la peor de las trampas, tienes tu mundo interno, que nadie puede someter, ni atrapar. Escribe, "reza" en silencio, canta, camina y agradece cada mirada, cada flor, cada dia y cada noche. Cada día pregúntate quién eres, agradece tu libertad y trata a los demás como quieres que te traten a ti. Eres libre.

martes, 18 de octubre de 2011

Construyendo Chile desde la No Violencia

Comencé el día viendo las barricadas en los noticiarios. Escuchaba a los periodistas comentar, pero no oía lo que decían, mi cabeza abombada, anonadada por las imágenes no me dejaba oir el discurso noticioso. ¿Porqué perjudican de este modo la movlización popular estas minorías violentas? ¿Serán infiltrados o también habrá gente que cree en hacer esto genuinamente? ¿Con qué propósito? ¿Puedo entender la barricada organizada en varios puntos simultáneamente, a una misma hora, como una simple catarsis o sería demasiado ingenuo verlo así? Caminando hacia mi trabajo no dejaba de volver sobre la imagen de los noticiarios resaltando la violencia. Ya sea sutil o explícitamente, van asociando la movilización estudiantil por una educación pública, gratuita y de calidad con esta violencia, con la quema de un bus frente a la Facultad de Ciencias Sociales, o la barricada incendiada frente a la Universidad de Santiago. Han pasado más de cinco meses desde que comenzó la movilización por la educación.Inesperadamente este año el país despertó y lo que se anunció cuando logramos que se rechazara la central de Barrancones, ya se desplegó masivamente en contra de Hidroaysén. Los estudiantes irrumpieron con una demanda tan justa como utópica, pero que hizo sentido a toda la sociedad. Transversalmente, hizo eco y se manifestó concretamente en apoyo que, traducido en encuestas, es más del 70%. El gobierno, con apenas un 26% de respaldo, ha jugado a todo menos a escuchar este clamor ciudadano. Han buscado desprestigiar a los dirigentes estudiantiles y estos han respondido con un nivel que ha dejado en ridículo a senadores designados, ministros con intereses en el "negocio de la educación" y ex ministros con aval del estado. El respaldo nunca ha decaído.
El gobierno ha jugado al desgaste del movimiento, pero ha desgastado su imagen más allá de lo tolerable. Cadena nacional de televisión con el ministro de educación haciendo un triste papel de edecán de un presidente sin relato, que propone inyectar cuatro mil millones de dólares, pero sin establecer cuando ni como. Se produce el cambio de ministro pero no hay cambio de propuesta y la negociación con los estudiantes no tiene interlocutor en el gobierno. Declaraciones inverosímiles del presidente en las Naciones Unidas, que elogia las protestas estudiantiles, pero en casa las reprime con fuerza desmedida, comisiones de expertos sesgadas al neoliberalismo y al género masculino, son todas respuestas improvisadas que buscan encubrir la irrestricta adhesión al lucro en la educación. Una defensa cerrada al modelo del cual muchos políticos de este gobierno y de los anteriores son inversionistas y beneficiarios. Asi, el apoyo al presidente sigue cayendo fuerte y sostenidamente, incluso entre quienes votaron para elegirlo. Hasta ahora nada le ha resultado al gobierno de la excelencia y el tiempo sigue pasando. Mientras, los estudiantes resisten en tomas, paros y arriesgan perder al menos la mitad del año académico hasta el momento. Les quisieron quitar las becas y si bien esta amenaza aún se cierne sobre los becarios Junaeb, los estudiantes resisten al tiempo que se chantajea al sistema público de educación que no recibe las subvenciones con las que lograba apenas sobrevivir. En este escenario, la violencia de los encapuchados va ganando cada vez más lineas de titulares y más minutos de cámara. La creatividad de otro momento ha decaído y salvo el cambio de frente que lograron los tres dirigentes que viajaron a Europa, la movilización estudiantil ha caído en reiterar la marcha los días de semana, escenario ideal para que los encapuchados infiltren la actividad y la capitalicen. En mi opinión, estamos llegando a un escenario de desgaste, pero más preocupante que eso, que se puede revertir, me parece que la violencia como metodología ha ganado un espacio, no de legitimidad, pero si de resignación y representa la oportunidad para el gobierno de revertir los pésimos resultados comunicacionales que han tenido hasta ahora. No creo que sea cosa de confiar en la estupidez del contrincante, no son estúpidos, aunque nos veamos tentados a creerlo muchas veces. Se va a imponer el ala dura, que va a desprestigiar en base a la violencia, al tiempo que reprime y logra apoyo en las filas internas por demostrar autoridad y dividir al movimiento social que va a rechazar las barricadas y los saqueos. Sabemos que los estudiantes no avalan la violencia, pero lamentablemente no están siendo capaces de aislar esa forma, prestándole ropa involuntariamente. La derecha está sepultando su posibilidad de un segundo gobierno sin ninguna ayuda, La Concertación es un hombre muerto caminando, pero sus dirigentes aún se reúnen y toman decisiones a puertas cerradas que ni sus propios partidos respaldan. Tampoco parecen ser una alternativa viable para suceder a la Alianza por Chile en la Moneda.. ¿Tendremos como movimiento social la capacidad de conformar una alternativa política, no necesariamente de poder representativo, pero si de poder ciudadano, capaz de marcar la pauta política del próximo gobierno y de construir un verdadero proyecto país, con bienes públicos básicos garantizados y con representatividad. Pienso en las leyes de responsabilidad política que Laura Rodríguez propuso hace más de diez años, la asamblea Constituyente que nos permita salir de la trampa de Jaime Guzmán y generar una constitución que nos permita hacer uso de nuestros recursos naturales para garantizar el bienestar de nuestros hijos nietos y bisnietos. Plebiscito vinculante desde el nivel local hasta las grandes decisiones del país, romper el binominal para que nuestra sociedad retome el camino de la democracia y tenga su diversidad representada y aprendamos de una buena vez que podemos vivir juntos aunque seamos distintos. El amigo que estaba con un cartel a la salida del metro expresando su voluntad no violenta, desde su propia corporalidad ahi, arrojado entre la multitud, pero con un sentido, me señala un camino. La No Violencia es una puerta abierta para todos, un camino donde todos podemos transitar hacia una sociedad mejor. Basta ver como el movimiento estudiantil ha sumado apoyo y participación ciudadana, cómo los indignados en todo el mundo con sus acampadas y sus marchas y su explicito uso de la no violencia como modo de acción ha avanzado también en instalar una alternativa y un fuerte cuestionamiento a este sistema de especulación financiera y de secuestro en manos de la banca. Tal vez todavía no este claro el cómo, pero en mi opinión la mejor estrategia y la más coherente con los propios objetivos de justicia social y libertad de expresión es la no violencia. Antes de irme a dormir, viendo en el último notiiciario las mismas imágenes d ela mañana, sólo me queda tener fe en que la misma sabiduría que ha mostrado el movimiento social hasta ahora sabrá sortear la trampa de la violencia y que podremos seguir construyendo en conjunto una sociedad más justa, más querida, más humana.